Marcelo Bellossi asume la presidencia de CAFAC

El Sr. Marcelo H. Bellossi fue designado para suceder al presidente saliente, Ing. Gerardo Venútolo, luego de dos años de mandato. El nuevo período se inicia tras la votación realizada en la Asamblea Anual Ordinaria celebrada de manera digital, con motivo del aislamiento social preventivo por COVID-19. Bellossi tiene una trayectoria de muchos años en el sector, donde ha ocupado distintos cargos como tesorero, vicepresidente y representante en distintas comisiones de trabajo en representación de la Cámara Argentina de Fabricantes de Ascensores y Componentes (CAFAC).

En el marco de la reunión para el traspaso de autoridades y análisis de gestión, la cámara representativa del sector fabricante de ascensores y componentes, renovó su Comisión Directiva. Como presidente, Bellossi, será acompañado en la vicepresidencia por Fabián Rojas, por Rafael Cala como tesorero y por Ricardo Couceiro como secretario, entre otros distinguidos miembros electos.

Por otro lado, el ex presidente, Ing. Venútolo, se despidió luego de años de incansable trabajo, reconociendo el empuje, participación y compromiso del nuevo presidente, como miembro de las nuevas generaciones de dirigentes para llevar al sector a lo más alto de la industria. “Una empresa nacional del sector de ascensores solo puede ser fuerte y desarrollada si opera dentro del marco de un sector fuerte, desarrollado y consolidado”, concluyó el ejecutivo.

Para finalizar, el ex presidente de la CAFAC se refirió a los 10 pilares que lo han guiado estos años para trabajar por la cámara en particular, y por el sector, en general.

1.                   Continuar posicionando al sector nacional como líder del mercado. No abandonar el esfuerzo y el trabajo de nuestros antecesores.

2.                   Posicionar al sector nacional a funcionarios del Gobierno Nacional y otros protagonistas de la actividad económica nacional. Estar presentes en forma permanente en la opinión pública y medios.

3.                   Continuar participando de Federaciones de alcance nacional (FACARA) y Asociaciones de alcance regional (AEM). Asimismo, nuestra pertenencia a ADIMRA como entidad de primer grado nos ha brindado el paraguas, el asesoramiento profesional específico, la fortaleza y la llegada a funcionarios y organismos públicos que de otra manera hubiera sido difícil de lograr.

4.                   No alejarse de la propuesta original: no ceder a la especulación financiera y elegir la producción como motor del sector y del desarrollo nacional.

5.                   Bregar por un sector nacional fuerte y desarrollado. En ese ámbito podrán también fortalecerse y crecer las empresas independientes del sector y habrá más oportunidades para crecer.

6.                   El avance de la importación de kit completos debe desalentarse. Esto conlleva en el mediano o largo plazo el debilitamiento y posterior pérdida del sector nacional de ascensores. Primero serán los fabricantes y después la conservación. Dejando reducido a la mínima expresión a los instaladores nacionales.

7.                   No abandonar los objetivos de la seguridad, calidad y desarrollo tecnológico. Continuar trabajando por la certificación de componentes de seguridad y la presencia en las normas técnicas, tanto nacionales como regionales. Bajo esta premisa muchas veces se esconde la discriminación del sector nacional de ascensores. El ITEEA, el INTI, y los Centros Tecnológicos de ADIMRA son socios fundamentales de este objetivo estratégico. Asimismo, la capacitación como la divulgación técnica para fortalecer al sector no debe abandonarse. Los cursos en la UTN Regional Avellaneda para operarios y técnicos, como el próximo de Representantes técnicos son herramientas insustituibles. Serán presenciales o virtuales a distancia. Dependerá de cada situación. Ha sido también un hallazgo la divulgación desinteresada en el ámbito de las “charlas de café” de los jueves. Un agradecimiento especial a Eduardo por esa tarea.

8.                   Trabajar mancomunadamente bajo los intereses comunes que nos unen. Dejar de lado, en el trabajo institucional, las diferencias ideológicas y comerciales. No traspasar los límites éticos consensuados y acordados, tanto explícitos como implícitos.

9.                   Se es buen dirigente si también somos buenos industriales. Nuestras empresas deben producir con calidad, eficiencia y aplicar en todo lo que se pueda el desarrollo tecnológico.

10.               El dirigente une sus intereses a los intereses del conjunto, logrando así en el bien común, su propio bienestar.

 

 

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